Hipocresía, Diseño y Falsa Moralidad en París por Edith Wharton | Cultura


Hipocresía, designio y falsa moral a Paris d'Edith Wharton



Señora de Treymes

Edith Warton

Ediciones de Viena, 2022

128 páginas. 14,25€

Me era imposible creer que una chica como yo escribiría algo que valiera la pena alcanzar, y mis amigos seguramente coincidirían conmigo”, recordó Edith Wharton los últimos años de su vida, cuando nunca dudó de su talento. Los niños darán la seguridad necesaria a un talento literario, del que ya no dudará Henry James, a quien ella consideraba un maestro. La obra de Wharton es extensa y no son pocos los títulos a los que se enfrenta hoy inéditos en nuestro idioma. Mellom dem alle, hei trobàvem fins fa poc Señora de Treymesla novela corta que podemos aprender en catalán gracias a las ediciones de Viena y la traducción de Marta Pera Cucurell.

Escrito en 1907, 13 años antes de L’age de la innocència y 31 años anteslos bucanerosnovela la que ha de quedar inconclusa y que se publicará póstumamente, Señora de Treymes trobem només molts dels temes centrales en sus obras posteriores -divorcio, hipocresía en la alta sociedad, religión, prejuicio, clasicismo- pero sobre todo la mirada con la que Wharton observa los dos mons dels quals with, between moltes Contradiccions, formava del: el Nord -Americà i l ‘Europa. Porque si hay un elemento que caracteriza la narrativa de sev, es precisamente la constante comparación entre la alta sociedad de Nueva York -puritana, para una banda, y marcada por el peso de la tradición que el viejo continente europeo lleva a los escenarios-. para l’altra— i les societats anglesa i française. Això ho veiem a L’age de la innocència, Els bucaners, The Gods ankommer —Encara sin traducción al catalán— Madame de Treymes, con el personaje principal, John Durham, hará lo que sea para conseguir que los suegros de la dama que ella valora, Fanny Malrive, se divorcien de ella.

Durham intentará convencer a Madame de Treymes, la cuñada de Fanny, de un donut que conviene a los americanos instalados en París, mientras que ella no duda en invitarlos cada vez que organiza «uno de los seves vendes a charité». Es amiga de Fanny, admite no apoyar a su hermano, pero dice que prevalecen los principios religiosos. La familia Seva, católica, no podía aceptar el divorcio… May, descubre que si Fanny se divorcia, perderá el cuidado del niño, que pasará a sus padres y su familia. El diseño pigmalional de modelarlos según los principios europeos es más fuerte que cualquier principio religioso.

Wharton Ens describió un París profundamente hipócrita. En Faubourg, quien compta son los cognomos y los círculos sociales que son relevantes. Estar fuera de los aquests cercles vol dir ser un exclòs en casi no ho vol. No tan solos para los americanos, desatendidos por una sociedad francesa orgullosa de su tradición seva, pero viejos por aquest «nou-rics». Wharton es el más atento de los observadores, salvo que prestan pocos detalles -pocos, pero definitivos- para describir las contradicciones de la sociedad francesa, y ahora confrontarla con la joven América, con hipocresía que tampoco falta. Wharton penetra, además de una prosa sencilla, el alma precisa y pulimentadora de sus personajes, en un intento por comprender los contrastes, contrastes y matices que definen quién debe ser el ser humano. Los trabajos de interpel·len de Wharton, hablan de nosaltre, porque los tiempos pasan y la sociedad cambia, pero la inercia y la corrupción que definen al ser humano son siempre los mateixes.

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