Virginia Woolf, polémica | opinión



Virginia Woolf Empezará a escribir unos diarios dentro de veintitrés años, y en los últimos minutos escribirá antes de tirarse al río Ouse, en Sussex, por la lloc que solía escribir con Leonard, su marido. Aquí, un policía que ha sido cedido al autor seleccionará unas cuatrocientas páginas de unos cuadrantes que suman tres mil, y las donará a la imprenta. Va a mirar de soltar la seva dona, y, doncs, va a eliminar no solo muchos lados, sino también los pasajes que hacen referencia a personas vivas que ella había retribuido, y en especial los que mostraban una Virginia Woolf confitada. Mucho más tarde, en el año 1977, Anne Olivier Bell lo publicará íntegro.

Como acto de amor, la compañía de Leonard será contra lloable; Como homenaje a la verdadera historia y pensamiento de Virginia, será un acto de pietós masivo en el allunyat masivo de la vida completa y turbulenta de la autora. Por ejemplo, aquí no hay un capítulo de las citas transcritas en traducciones del libro que comenté: Virginia Woolf, Diari d’una escriptora, selección de Leonard Woolf, traducción y epístola de Dolors Udina (Barcelona, ​​Viena Edicions, 2022) .

Véanse aquí algunos pasajes invisibles de quants d’aquests: «Els imbècils haurien de ser eliminats», «Els jueus brutegen» —n’hi ha de tota mena, com de cristians—, «Una cantidad es una masa ontológica y también abominable» – aquí aparecía, inevitablemente, el elitismo de Bloomsbury—, «Els alemanys són a xusma» —Woolf morirá en 1941, en plena Primera Guerra Mundial—, «Kensington High Street gobernará el estómago, tanto la miríada de regalos de increíble mediocridad, animales con agua para alquilar los platos», y Leonard Woolf, su marido, «es un juego de Putney, siente un ral»- pero Virginia estaba feliz de tener un hi-home Al viajar en un crucero a Portugal, se descubrirá que había a bordo «muchos jueus portugueses y otros objetos – no dije» sujetos «- repulsius, pero nos mantuvimos separados. Tot això no recurrirá a la parella Woolf-Spencer para manifestarse contra el feixismo y l’antisemitismo más de lo habitual: contradicciones e injurias religiosas que son el trob en todas las grandes personalidades de la historia.

Eso sí, los diarios que editará en parte Leonard Woolf no revelan, por supuesto, el grave disgusto que enfrenta el miembro masculino, y la seriedad -hermosísima- de la sofisticada relación con Vita Sackville-West y otros regalos que agradecerá. . Havia de fer, la editorial catalana, ¿otro trío de las muchas páginas de los diarios de Virginia Woolf? Potser sí, yo pots no callia.

No funcionó, sobre todo, porque, como puse el título de esta antología, la que Leonard Woolf va a ofrecer al público en 1953 va a ser, además de la traducción catalana -que bueno, Udina, que eres el único escritor catalán que escribió «extremadamente» y no «extremadamente», que más aviat es la forma en que Pertegaz viste los regalos—, Diario de un escritor.

Quédense con nosotros, señoras, con la descripción de sus hechos al momento de escribir -Wolf tuvo que luchar contra el trastorno bipolar, y allí será diagnosticada-, con la idea fuerte de que Don Quijote era un libro de vegacies avorrit —es mitja veritat, porque en español siempre perdura gracias a la calidad del estilo—, así como la idea de que Joyces Ulysses era un «quiebre libre» —tenía derecho a opinar al respecto—, así como los críticos de las novelas de Henry James per masse inspirado en la clase de bienestar en Inglaterra y Estates Units, así como varias referències sovintejades als diners

Ella que va a escribir un libro en el que piensa que una niña en él debe tener su propia habitación y 500 liures a l’any, cap fortuna, para escribir una novela—, y con la sana vejez que tanto busca Shakespeare— a quien no? – con Tolstoy, siempre una imagen de la vida.

Este elemento, la «vida», es lo que más se aleja de la novela de Virginia Woolf, posiblemente por oposición (sana) al sentimentalismo. No posaré, ni me enorgulleceré mucho, para Alfa, más que para la Sra. Dalloway; pero això va a ser pel bold de querer escribir una novela «exploradora» – així ho escribir repetidamente vegades – es decir, experimental. Diré que, dado el magma en dicha literatura del modernismo inglés, será la mejor, sobre todo gracias al predominio de todo lo que en la retórica latina es deia la inventio, la dispositio i l’elocutio —la música de las frases en Inglés.

Quiero escribir una novela que Borges prefirió entre las siete, Orlando, que cuenta un caso de transexualidad, que no solo está dedicada a su amigo Sackville-West, sino a toda persona que defendió o practicó, ahora, lo no binario en el campo de batalla de las discusiones sobre el «género» – la estrategia que algún día el feminismo demostrará ganar.

Sigui com sigui, también hay pruebas – ¡cuánta ideología en toda la peste! – que los estudiosos dedicados al «feminismo poscolonial» -que ya no están especializados- la critiquen a ella y a todas las integrantes del grupo de Bloomsbury tildándolas de privilegiados, clasistas, racistas y antisemitas. ¡Cuánta guerra! (en griego, polemos).

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