De baby btox a scrtox: los 1001 usos para btox


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En 1987, casi por accidente, se descubrieron las posibilidades estéticas de la toxina botulínica. Desde entonces, la lista de usos del compuesto ha seguido creciendo.

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ilustración deLuis Parejo

Hasta la década de 1970, la toxina botulínica era un compuesto temido producido por la bacteria ‘Clostridium botulinum’ con el superpoder de paralizar el cuerpo hasta la muerte. Gracias a la ciencia se descubrió que esta letal capacidad de bloquear la contracción muscular podría ser utilizada a nuestro favor como una poderosa herramienta contra muchas patologías. El estrabismo fue el primero de ellos. En el año 1987, mientras el Dr. Jean Carruthers trataba a un paciente de blefaroespasmo (parpadeo involuntario de los ojos) confirmó que además de resolverse la contracción del párpado, desaparecieron las arrugas del entrecejo y las patas de gallo. Nacía un nuevo uso, estético y no medicinal.

Como curiosidad, “btox” es el nombre de una marca comercial que, por metonimia, ha acabado nombrando a todas las toxinas botulínicas. Algo similar a lo que ha pasado con otras marcas como clnex o iver.

Estas son algunas de sus aplicaciones más solicitadas en la actualidad:

Migrañas

Actualmente, más de 3,5 millones de españoles padecen migraña según la Sociedad Española de Neurología (SEN). La toxina botulínica no es una cura, pero desde la década de 1980 se ha demostrado que es eficaz para mejorar los dolores de cabeza. El tratamiento consiste en aplicar la toxina en aproximadamente 12-30 puntos alrededor de toda la cabeza, superficialmente. Desde 2013, la seguridad social financia este tipo de tratamientos. ¿El inconveniente? Después de unos tres meses, el efecto desaparece, como el carruaje de Cenicienta, y tienes que volver a hacer la magia.

hiperhidrosis

En este caso, más de 300.000 personas sufren sudoración excesiva o hiperhidrosis en España. ¿El bótox podría ser la solución? La tasa de éxito no es inferior al 95%. El tratamiento consiste en inyectar la toxina en la piel en pequeñas dosis para bloquear las señales nerviosas que regulan las glándulas sudoríparas, reduciendo así la cantidad de sudor. Es una técnica que da mejores resultados en las axilas que en las manos y los pies. ¿El inconveniente? Una vez más, el botox no es para siempre, y alrededor de los seis meses se necesita una nueva dosis. ¡Vaya! Otro inconveniente es que la administración es desagradable y dolorosa, aunque se recomienda utilizar una crema anestésica tópica.

Rocío

El estrabismo aparece cuando los músculos que rodean el ojo no funcionan de forma coordinada, provocando que uno de los dos ojos deambule. Y ya hemos dicho que el botox paraliza los músculos. Por lo que el tratamiento consiste en inyectarlo en uno o varios de estos músculos para paralizarlos y hacer que la desviación disminuya o desaparezca. Si la aplicación se realiza en niños, puede ser necesaria la anestesia general. El efecto se nota a partir del segundo día y puede durar varios meses.

Incontinencia

La vejiga hiperactiva es un problema que afecta al 17% de la población, en su mayoría mujeres, y deteriora gravemente la calidad de vida de quienes la padecen. ¿Btox funcionará para dejar de orinar? Pues sorprendentemente sí, desde 2014 la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios ha aprobado el uso del botox para tratar la incontinencia o vejiga hiperactiva idiopática (VHI). La aplicación de esta toxina inhibe la contracción del músculo vesical y actúa mediante la aplicación de una inyección. La inyección consigue «paralizar» la vejiga y el tratamiento se aplica cada seis o nueve meses.

Ansiedad

Los trastornos de ansiedad y depresión han aumentado un 25% con la pandemia. En España, se estima que incluso hasta un 29%. La incertidumbre económica y sanitaria, la pérdida de familiares y el confinamiento parecen haber contribuido. ¿Es el botox la solución a nuestra ansiedad? Hay varios estudios que confirman que puede ser. En uno, se encontró que el riesgo de ansiedad era entre un 22% y un 72% menor en los pacientes tratados con Btox. Los investigadores plantean varias hipótesis. La más obvia es la ruta indirecta: dado que el Botox se usa para tratar afecciones crónicas (sudoración, migrañas, vejiga hiperactiva, etc.) y todos estos factores aumentan la ansiedad, al aliviar el «problema de raíz», la ansiedad se alivia un poco. problema de salud mental. La segunda hipótesis, sobre la que se necesita más investigación, es que las toxinas botulínicas pueden transportarse a regiones del sistema nervioso central donde se preparan el estado de ánimo y las emociones.

bebe botox

Aunque suene a inyectar bótox al bebé al mismo tiempo que le ponemos el chupete, el rango de edad para esta práctica suele estar entre los 20 y los 30 años. Consiste en aplicar toxina botulínica en dosis muy bajas en las zonas del rostro donde se pueden formar las arrugas de expresión. La finalidad es frenar esa actividad muscular para que no se produzca la temida arruga. Sí, eso es «más vale prevenir que curar» llevado al extremo. La pregunta es: si no hay arrugas… ¿cómo saben dónde inyectarse el botox? El médico estático le pide al sujeto que haga un gesto para marcar los puntos clave donde se va a realizar la infiltración.

Scrtox

El nombre deja poco a la imaginación y, como puedes imaginar, consiste en inyectar botox en el escroto (la piel áspera que cubre los testículos). ¿Tiene eso algún sentido? El objetivo es que al reducir las arrugas, los testículos parezcan más grandes. ¿Contras? Además de que este uso no está autorizado en España y de que la tasa «scrtox» ronda los 3000 euros (es decir, además de que es una práctica ilegal y cuesta un ojo de la cara), es otro pequeño inconveniente. Y es que aunque al relajar la piel del escroto parece que en realidad los testículos son más grandes… pero también hay más “perchas”. Es decir: más que sexy, el resultado es senil. En pocas palabras: hágase un favor y no inyecte btox en su escroto.

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